En tiempos difíciles, encontrar armonía y equilibrio interno puede ser un gran desafío para las almas sensibles. Los intensos acontecimientos que vivimos pueden afectar nuestra vitalidad, salud y felicidad. El problema no son los hechos en sí, sino nuestras reacciones a ellos. La clave no es suprimir lo que sentimos que nos desconecta de nosotros mismos, sino en conocernos y no evadir lo desagradable. Nuestras emociones son mensajes valiosos que, al ser comprendidos, pueden ayudarnos a hacer el mundo un lugar más bello.
En tiempos de este sinfín de cambios rápidos y profundos, en medio de tanta urgencia colectiva, es esencial encontrar un espacio interior para la transformación y la sanación. Aunque supongamos que ya no nos resta tiempo para dedicarnos a nosotros, es cuando más debemos buscarlo porque así conectaremos con el eje interno desde el que encontrar el equilibrio necesario para afrontar la crisis.
Los seres humanos sensibles, nos vemos profundamente afectados por la velocidad y la naturaleza agitada de los tiempos en los que vivimos. Sin embargo, hay mucho que podemos hacer para nosotros mismos en la vida de todos los días.